Pero, ¿dónde está Anna Wintour?

Ya dije que, para mí, en la Semana de la Moda de Valencia había mucha tela que cortar y éste pretende ser el comentario con el ponga fin a la crónica de este surrealista evento. Tal vez será esta mi entrada más subjetiva y desgarrada, pero no pretende otra cosa que mostrar qué mecanismos manejan el mundo del glamour, los medios y los grandes acontecimientos.
La Semana de la Moda de Valencia se ha caracterizado por acreditar a todos los medios que han solicitado estar presentes en el evento. Que yo conozca no ha vetado ni filtrado solicitudes. La razón: cuánto más medios más notoriedad. Una lógica aplastante y sincera que le ha granjeado las simpatías de plumillas y medios humildes. Muchos dirán que es éste el primer paso de la Semana de la Moda de Valencia al limbo de la ordinariez porque para convertir algo en elegante y exclusivo hay que empezar por limitarlo a unos pocos privilegiados. Sinceramente, no comparto esta teoría, porque la Semana de la Moda de Valencia lo que necesita es propaganda y cercanía y después de eso ya iremos todos de estirados. En realidad los eventos que hacen de su filosofía el separatismo también se alimentan de los comentarios que éste genera.
La pasarela valenciana todavía no tiene el caché suficiente como para mirar a nadie por encima del hombro y de eso da buena cuenta la lista de invitados Vip de este edición. Su organización se caracteriza por su generosidad en las acreditaciones de prensa y la cercanía de trato con los medios. ¡Una maravilla, vamos! Blogs, páginas web, revistas de moda, de tendencias, de decoración, medios genaralistas y especializados. Todos tenían un hueco en la grada a la derecha del escenario.
Pero algo ha fallado en este idílico binomio. Quiero creer que ha sido la crisis, que ha hecho estragos en la economía y la educación de la organización y no quiero ni imaginar que el episodio que a continuación paso a relatar sea un acto consciente y deliberado por parte de quienes se encargan de gestionar la asistencia y la información a los medios.
Resulta que en Valencia, como en todos los sitios, siempre ha habido clases y éstas se extienden a todos los sectores productivos de la sociedad. Por supuesto, también al periodismo. Por ello cuando llegan determinados eventos es el periodista más consagrado y exitoso quién consigue las mejores informaciones o declaraciones. No pretendo insinuar que no lo obtengan por méritos propios, que quede claro. El caso es que en la Semana de la Moda de Valencia este status se traduce en los asientos de primera fila. El resto de los mortales miramos a nuestras referencias del periodismo de moda con admiración, porque ellos están a la misma altura que el arte y la moda. La casta inferior nos conformamos con un segundo puesto de visión.
A pesar de ser una forma de clasismo, estos haceres me parecen lo más normal del mundo. Algún criterio hay que seguir para colocar a la gente y el del currículum es unos bastante válido. Además, hasta ahora esta era la única diferencia entre ellos y el resto.
Hasta ahora, porque las cosas parecen haber cambiado. Narro esto en primera persona porque yo fui entre otras personas víctima de esta agravio y ha hecho que cambie, y mucho, mi manera de ver la pasarela valenciana. Resulta que fui a acreditarme, como todas las ediciones, al mostrador de prensa de Feria Valencia donde se celebran los desfiles. Elegí una hora concreta para evitarme así colas y miradas engreídas. Sin ofender: hay mucho tont@ que se piensa que por llevar unas wayfarer de colores es lo más cool desde Segorbe a Elda, JA. El caso es que di mi nombre, lo localizaron en una lista y me dieron el cartón que daba acceso a todos los acontecimientos relacionados con SMV.
El problema vino cuando sólo me dieron eso. Normalmente, la consabida acreditación de prensa se acompaña de una pequeña bolsa donde figuran el dossier de prensa, un cd con fotos, el programa de mano, etc. Además, todo va aderezado con regalitos de los patrocinadores: una muestra de gloss, un cepillito del pelo. Cosas normales que hacen mucha gracia pero que tampoco son nada del otro mundo.
Cuando noté la ausencia de todas estas cosas compartí mi extrañeza con la chica que con (tan poca) amabilidad me había atendido. Mi asombro no hizo otra cosa que aumentar cuando con cara de borde me dijo: "puedes ver toda la información en Internet". Sí claro, y los desfiles también pero por eso me acredito para contar con algo más de material que mi abuela que se traga todos los desfiles en Canal 9. Como insistí mucho acabó dándome un montón de folletos y el preciado dossier (sé de una compañera que quiso uno y acabó bajándolo de la web). Pero ahí estaba yo, apunto de entrar a ver los desfiles con un puñado de papeles en las manos, así que le pedí una de las bolsas (de loneta fina) que había visto tenían detrás del mostrador. A lo que ella contestó: "Pues espera a ver si tengo alguna vacía" (Todo dicho con un irritante deje de cansancio y aburrimiento).
¡¿QUÉ?! Había bolsas con información y a mí se me habían vetado. Le pregunté qué porqué no me había dado desde el principio una bolsa de PRENSA completa y me contestó: "Es que sólo son para algunos medios". Ya estaba hecho. El clasismo y la tontería habían aparecido pisando fuerte en la Semana de la Moda de Valencia. Y la organización quería que el sistema de castas empezase entre la prensa. Entre los profesionales que van a trabajar al evento para luego contar a sus seguidores (lectores o telespectadores) lo que allí ha sucedido. Así es. La Semana de la Moda de Valencia da un trato MUY diferenciado a los profesionales de los medios de comunicación cuando todos ellos pretenden informar.
Yo me quedé con cara de tonta preguntándome: pero, ¿dónde está Anna Wintour para que se nos haya subido tanto la tontería?


Me encanta tu articulo, y tienes mucha razon. Pues no le queda trabajo a la Semana de la Moda de Valencia para empezar a tener tonterias de ese tipo. Te ten´´ian que dar las gracias porque los nombraras en tu blog, porque visto lo visto,tu llegaras a Cibeles y Valencia se quedara con sus bolsas de Lona que no sirvieron a la repercusoion mediatica que esperaban. En madrid, la semana de la moda de Valencia no existia, ni informativos ni programas especializados le han dado ni un segunde de protagnismo ¿Que ha sido del peloteo a la prensa??? La prensa tenia que ser como un Dios en los eventos, y ...¿alguien ha preguntado opinion a los diseñadores que trabajan durante un año para esto,la opinion sobre como tratan a la prensa?????
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